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Caso real: así funciona una casa que se gestiona sola con Home Assistant

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Hablar de domótica en abstracto está bien, pero se entiende mucho mejor con un ejemplo real. Este es el de una vivienda unifamiliar con jardín, piscina, placas solares, una batería y un coche eléctrico, en la que Home Assistant lleva el día a día de la casa. No hace falta saber nada de tecnología para leerlo. Si te interesa cómo está montado por dentro, tienes la versión técnica del mismo caso.

La casa en pocas palabras

  • Casi treinta estancias con luces automáticas, entre interiores, garaje y exterior.
  • Doce zonas de climatización: aires acondicionados, una caldera de pellets con radiadores y una aerotermia para el agua caliente.
  • Placas solares en el tejado y una batería doméstica.
  • Piscina con depuradora, clorador y bomba de calor.
  • Un coche eléctrico con su cargador.
  • Riego del jardín, sensores de agua y de humo, cámaras, timbre con vídeo y altavoces con asistente de voz.

Son cerca de doscientos aparatos de marcas distintas. Cada uno traía su propia aplicación; ahora todos responden a un único sistema que funciona dentro de la casa y no depende de la nube de ningún fabricante.

La luz: gastar cuando es barata o cuando sale gratis del tejado

La casa tiene la tarifa regulada, en la que el precio de la electricidad cambia cada hora. El sistema conoce esos precios con antelación y sabe cuánto sol se espera. Con eso decide, sin que nadie tenga que pensar en ello:

  • Cuándo cargar la batería: en las horas más baratas, y solo lo necesario para cubrir la tarde y la noche, que es cuando la luz es más cara.
  • Cuándo usarla: la batería da a la casa justo lo que está consumiendo, ni más ni menos, para no regalar energía a la red.
  • Qué hacer con el sol que sobra: en lugar de venderlo casi a cero, enciende la depuradora, el cargador del coche o los aires acondicionados, por este orden.
  • Cuándo calentar el agua: la aerotermia funciona de madrugada y a mediodía, que son las horas baratas o con sol, y deja el depósito lleno para las duchas.
  • Cuándo cargar el coche: con el sol de sobra o, si no lo hay, en las cuatro horas seguidas más baratas.

Hay días en los que la luz llega a tener precio cero o negativo. Entonces la casa aprovecha y pone en marcha todo lo que pueda ser útil, sin pasarse de la potencia contratada.

Clima: cada habitación a su temperatura, y solo si hace falta

  • Cada zona tiene su horario y su temperatura de confort y de ahorro. Si no hay nadie en casa, pasa a ahorro.
  • Si se abre una ventana, la calefacción o el aire de esa habitación se apagan solos. Si alguien la olvida abierta, llega un aviso al móvil.
  • La caldera de pellets solo se enciende cuando alguna habitación lo pide, y nunca con todos los radiadores cerrados.
  • Con un botón en el panel se puede dar un «empujón» a una habitación: calienta o enfría hasta la temperatura deseada y luego vuelve sola a lo normal.

Luces que saben si hay alguien

Cada estancia tiene sensores de presencia que detectan a una persona aunque esté quieta, leyendo en el sofá o trabajando en la mesa. La luz se enciende al entrar si está oscuro y se apaga unos minutos después de que la estancia quede vacía. La regla más importante del sistema es sencilla: nunca apagar la luz con alguien dentro.

Al anochecer se encienden las luces decorativas del jardín, y se apagan al decir «Alexa, a dormir». También se puede pedir por voz que se apaguen las luces de una planta entera.

Piscina y jardín sin preocuparse

  • La depuradora filtra cuando hay sol de sobra o la luz está barata, y siempre cumple sus horas mínimas.
  • El riego no pasa de un máximo diario por zona y se retrasa solo si ha llovido o va a llover.

Avisos que importan

  • Agua y humo: aviso inmediato al móvil, también de noche.
  • Timbre: suena en casa, lo anuncian los altavoces y llega al móvil con la foto de quien llama.
  • Casa vacía gastando de más: si no hay nadie y algo sigue consumiendo mucho, avisa de qué aparato es.
  • Mantenimiento: una vez al día, y solo si hay algo, avisa de pilas bajas o aparatos que han dejado de responder.

Una casa que se arregla sola

Con tantos aparatos, alguno se cuelga de vez en cuando. El sistema lo detecta y lo intenta resolver: reinicia la antena que comunica con los sensores o reconecta los enchufes wifi que han perdido la conexión. Si un medidor de consumo deja de dar datos, los cálculos de energía se ponen en pausa en lugar de tomar decisiones con datos falsos.

El día a día de quien vive allí

Lo mejor de una casa así es que no hay que hacer nada. Hay un panel en el móvil y otro en una tableta con lo que interesa de un vistazo: quién está en casa, cuánto se está gastando, cuánto produce el sol, el precio de la luz y las luces encendidas. Para todo lo demás está la voz: «Alexa, ¿cómo está la casa?» o un botón para apagarlo todo al salir.

Y lo que aprende la casa se aplica: por ejemplo, se comprobó que las placas producían bastante menos de lo previsto con el sol bajo de otoño, y el sistema ahora corrige solo sus previsiones con lo que mide cada día.

¿Se puede hacer en tu casa?

Sí, y no hace falta empezar por todo. Lo habitual es empezar por lo que más se nota en la factura, como la batería, los excedentes solares o la climatización, e ir sumando. En Finbiat lo instalamos, lo configuramos a medida y lo mantenemos. Mira cómo trabajamos o cuéntanos qué tienes en casa.

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